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Jairo González PalaciosJairo G. PalaciosJGP

Cómo te ve tu banco por dentro antes de darte dinero

El rating interno, la CIRBE y los ratios que calcula tu banco antes de contestarte. Qué señales les hacen dudar y qué llevar preparado a la reunión.

Financiación Actualizada el 2026-09-21Por Jairo González Palacios

La persona que te atiende en la oficina no decide si te dan el dinero.

Lo que hace es recoger tu expediente y defenderlo ante un comité de riesgos que no te conoce, que no ha pisado tu nave y que mira dos cosas: lo que dice un modelo automático sobre tu empresa y lo que tú hayas sabido explicar en dos folios.

La confianza con el director de la sucursal ayuda a que te defiendan mejor. No cambia el número que sale del modelo. Así que la pregunta útil no es «cómo le caigo a mi banco», sino qué ve mi banco cuando teclea el CIF de mi empresa.

El rating interno: el número que no te enseñan

Todo banco puntúa a cada cliente empresa. A esa puntuación se la llama rating interno o scoring, y lo que estima es una probabilidad: la de que esa empresa deje de pagar en los próximos doce meses.

No te lo van a enseñar: forma parte de los modelos internos con los que el banco calcula el capital que tiene que inmovilizar por prestarte a ti. Cuanto peor es tu rating, más capital consume tu operación, más cara le sale al banco y más cara te la cobra. Cuando te dicen «el precio no lo pongo yo», suele ser verdad.

Ese número se alimenta de tres bloques:

Lo contable. Tus cuentas anuales depositadas de los dos o tres últimos ejercicios y la tendencia entre ellos. Un ratio malo y estable preocupa menos que uno decente que empeora tres años seguidos.

Lo comportamental. Lo que el banco ve a diario sin pedirte permiso: si acabas el mes en números rojos, si apuras la póliza al límite y no la bajas nunca, si te devuelven recibos. Es el bloque que más se subestima y el único que se mueve en tiempo real.

Lo externo. Tu sector y su siniestralidad, tu antigüedad, tu tamaño y, sobre todo, la CIRBE.

La CIRBE: lo que sabe de ti sin preguntarte

La CIRBE es la Central de Información de Riesgos del Banco de España. Según el propio Banco de España, es una base de datos que recoge los préstamos, créditos, avales y garantías que las entidades financieras mantienen con sus clientes.

Tres cosas que conviene entender bien:

No es un fichero de morosos. El Banco de España lo dice expresamente: ahí aparece todo tu riesgo, pagues bien o mal. Salir en la CIRBE es normal; lo que se lee es qué sale.

El umbral es bajo. Las entidades declaran cuando el riesgo acumulado a tu nombre alcanza o supera los 1.000 euros, así que prácticamente todo lo que tengas firmado está ahí. Los informes se refieren al cierre de cada mes: la foto es mensual, no en tiempo real.

Aparece más de lo que crees. El informe distingue entre riesgo directo, cuando eres el primer obligado al pago, y riesgo indirecto, cuando figuras como avalista o garante. También separa el riesgo dispuesto (lo que debes) del disponible (el límite concedido y no usado). Y recoge la situación de impago clasificada por antigüedad del incumplimiento.

La consecuencia práctica: si avalaste la operación de otra empresa, tu banco lo ve. Y las pólizas abiertas «por si acaso» que no usas también aparecen, como disponible. Para muchos analistas, un disponible grande y sin usar es riesgo potencial, no tranquilidad.

Pide tu CIRBE antes de pedir el préstamo, no después. Es gratis, la consigues tú en la sede electrónica del Banco de España, y es exactamente lo mismo que va a leer el analista.

Si algo está mal declarado —una operación cancelada que sigue viva, un importe que no cuadra—, se reclama a la entidad que lo declaró y, si no lo corrige, ante el Banco de España. No es inmediato: cuanto antes lo mires, mejor.

Los ratios que calculan

Las directrices europeas de concesión y seguimiento de préstamos, publicadas en español por el Banco de España, obligan al banco a evaluar en una pyme los ingresos y el flujo de efectivo, la situación financiera y los compromisos financieros, el modelo de negocio y los planes de negocio respaldados por proyecciones financieras.

Eso se traduce en cuatro cuentas, sobre una empresa de ejemplo que factura 1.680.000 €, con un EBITDA (lo que genera el negocio antes de intereses, impuestos y amortizaciones) de 145.000 €, 420.000 € de deuda financiera y 60.000 € en el banco.

1. Deuda financiera neta sobre EBITDA. Cuántos años de generación te costaría devolver toda la deuda. Deuda neta = 420.000 − 60.000 = 360.000 €, entre 145.000 € de EBITDA: 2,5 veces.

2. Cobertura del servicio de la deuda. Lo que generas entre lo que pagas de deuda este año. Si pagas 95.000 € de principal y 18.000 € de intereses, el servicio es 113.000 €. 145.000 / 113.000 = 1,28 veces: por cada euro que debes pagar, generas 1,28.

3. Autonomía financiera. Fondos propios entre total del activo: qué parte del balance es tuya de verdad. Cuanto más bajo, más frágil, y unos fondos propios negativos son una alarma que ningún discurso apaga.

4. Fondo de maniobra y ciclo de caja. Si el activo corriente cubre el pasivo corriente y, sobre todo, si lo que tardas desde que pagas a un proveedor hasta que cobras de tu cliente se alarga. Crecer y alargar el ciclo consume caja aunque ganes dinero.

Ahora lo interesante. Esa empresa pide 300.000 € más a siete años, con una cuota de unos 4.240 € al mes, es decir 50.880 € al año.

Ratio Antes Después de los 300.000 €
Deuda financiera neta 360.000 € 660.000 €
Deuda neta / EBITDA 2,5 veces 4,6 veces
Servicio anual de la deuda 113.000 € 163.880 €
Cobertura del servicio 1,28 veces 0,88 veces

La cobertura se ha ido por debajo de 1: con el EBITDA actual, la empresa no genera lo suficiente para pagar toda su deuda del año y tendría que tirar de caja o de nueva financiación. Eso es lo que ve el analista en cuanto mete la operación nueva en su hoja.

Los umbrales no son ley: cada entidad y cada sector tiene los suyos. Lo general es la dirección: el banco no calcula lo que tienes, calcula si puedes pagar lo que le vas a deber después de darte el dinero.

Las señales que les hacen dudar

Ninguna de estas es por sí sola un no. Todas juntas sí.

  • Cuentas anuales sin depositar. El artículo 279 de la Ley de Sociedades de Capital obliga a depositarlas dentro del mes siguiente a su aprobación. Que no estén es público y se lee como desorden o como que hay algo que esconder.
  • Los últimos números que tienes son de hace ocho meses. Dice que diriges sin información.
  • La póliza siempre al límite. Una línea de crédito que nunca baja de su tope no es circulante: es deuda a largo plazo disfrazada.
  • Descubiertos, recibos devueltos y aplazamientos con Hacienda o la Seguridad Social. Indican tensión de caja, y esos acreedores cobran antes que el banco.
  • Fondos propios negativos o muy bajos después de años repartiendo todo.
  • Un cliente que es el 40 % de tu facturación, o préstamos entre el socio y la empresa sin documentar.
  • Crecer mucho y rápido, que consume caja: más existencias, más clientes por cobrar, más nóminas antes de cobrar.
  • Que no sepas explicar tu propio número. Si te preguntan por qué cayó el margen y no lo sabes, el problema ya no son las cuentas.

Qué llevar preparado a la reunión

No vayas a pedir. Ve a presentar.

  1. Cuentas anuales de los tres últimos ejercicios, depositadas, y el Impuesto de Sociedades de cada una.
  2. Balance y cuenta de resultados cerrados al mes anterior, y tu CIRBE, pedida y revisada por ti.
  3. El pool bancario en un folio: entidad, producto, pendiente, plazo, tipo, garantía y dispuesto sobre el límite. Si se lo das tú ordenado, no lo reconstruyen ellos a su manera.
  4. Una previsión de tesorería a doce meses con la cuota nueva ya metida dentro. Es el documento que más distingue a una empresa de otra y casi nadie lo lleva.
  5. Para qué es el dinero, documentado: presupuesto, contrato, factura proforma.
  6. La explicación de lo feo. Un año malo, un impago grande, el fondo de maniobra justo: cuéntalo tú primero y con el número al lado. Lo que aparece solo en el análisis pesa el doble que lo que has explicado antes.

Y una pregunta que hay que hacer siempre al final, aunque incomode: si esto no sale, ¿qué es lo que no encaja? La respuesta te dice si el problema son las garantías, el precio o la capacidad de devolución. Son tres cosas distintas y se resuelven de maneras distintas.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el rating interno de un banco y puedo saber el mío?

Es la puntuación con la que cada entidad estima la probabilidad de que tu empresa deje de pagar, y de ella dependen el precio, el importe y hasta si la operación llega al comité. Se alimenta de tus cuentas anuales y su evolución, del comportamiento diario de tus cuentas en esa entidad (descubiertos, recibos devueltos, uso de las pólizas) y de datos externos como tu sector y tu CIRBE. No te lo van a facilitar: forma parte de los modelos internos con los que el banco calcula el capital que debe inmovilizar. Sí puedes trabajar sobre sus ingredientes, que son públicos o tuyos.

¿Qué es la CIRBE y cómo puedo consultar la de mi empresa?

La CIRBE es la Central de Información de Riesgos del Banco de España: una base de datos que recoge los préstamos, créditos, avales y garantías que las entidades financieras mantienen con sus clientes. No es un registro de morosos. Las entidades declaran cuando el riesgo acumulado a tu nombre alcanza o supera los 1.000 euros, y los datos se refieren al cierre de cada mes. Puedes pedir tu propio informe gratis en la sede electrónica del Banco de España con certificado electrónico o con Cl@ve, y conviene hacerlo antes de negociar nada: es la misma información que va a leer el analista.

¿Puede mi banco consultar la CIRBE sin que yo lo sepa?

Una entidad puede consultar tus datos cuando le has solicitado una operación de crédito o cuando figuras en una como obligado al pago o como garante, y los intermediarios de crédito inmobiliario también tienen acceso en los supuestos previstos en la Ley 5/2019. No es un acceso libre para cualquiera, pero si estás pidiendo financiación tu banco la va a mirar. Tú, como titular, puedes consultar tus propios datos siempre y gratis.

¿Qué ratios calcula un banco antes de conceder un préstamo a una pyme?

Los cuatro habituales son: la deuda financiera neta dividida entre el EBITDA, que indica cuántos años de generación harían falta para devolver la deuda; la cobertura del servicio de la deuda, que compara lo que genera el negocio con lo que debe pagar de principal e intereses ese año; la autonomía financiera, que mide qué parte del balance son fondos propios; y el fondo de maniobra junto con la evolución del ciclo de caja. Los umbrales varían por entidad y por sector, así que no hay cifra mágica. Lo común es que el cálculo se hace incluyendo la operación que estás pidiendo, no con tu situación actual.

¿Por qué me deniegan un préstamo si mi empresa gana dinero?

Porque ganar dinero y poder pagar una cuota no son lo mismo. Una empresa puede tener beneficio contable y no generar caja, porque el beneficio se queda atrapado en existencias y en facturas pendientes de cobro; eso ocurre sobre todo cuando se crece deprisa. También puede pasar que el beneficio sea bueno pero la nueva cuota deje la cobertura del servicio de la deuda por debajo de uno, o que el comportamiento de las cuentas (descubiertos, pólizas siempre al límite, aplazamientos con Hacienda) contradiga lo que dice la cuenta de resultados. La pregunta que hay que hacer en la oficina es si el motivo son las garantías, el precio o la capacidad de devolución: cada uno se aborda distinto.

De dónde sale esto

Está desarrollado, con el caso completo y su plantilla, en Facturas mucho y no ganas dinero.

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