Saltar al contenido
Jairo González PalaciosJairo G. PalaciosJGP

Cuánto vale tu empresa (y por qué no es lo que pone en el balance)

Por qué el patrimonio neto no es el valor de tu empresa, qué es el EBITDA, cómo se llega del valor de empresa al precio de las acciones y qué ajusta un comprador.

Valoración Actualizada el 2026-09-21Por Jairo González Palacios

En el balance de tu empresa hay una línea que pone Patrimonio neto. Pongamos que dice 720.000 €. Casi todo el mundo cree que ese es el valor de su empresa, o al menos el suelo. No lo es, y no se parece.

El patrimonio neto es una cuenta de historia: lo que se puso el primer día, más el beneficio que no se ha sacado, menos las pérdidas. Y medido a coste de adquisición. La furgoneta de 2019 figura por lo que costó menos su amortización, no por lo que te darían hoy. La cartera de clientes que te ha costado dieciocho años no está por ninguna parte, porque no se compró: se hizo.

Un comprador no paga nada de eso. Paga los beneficios de los años que vienen. El pasado solo le sirve como pista sobre el futuro.

De dónde viene la confusión

Viene de Hacienda. Cuando vendes participaciones de una sociedad que no cotiza, el artículo 37.1.b) de la Ley del IRPF presume que el valor de transmisión no puede ser inferior al mayor de dos cifras: el valor teórico del patrimonio neto del último balance cerrado, o el que resulte de capitalizar al 20 % el promedio de los resultados de los tres últimos ejercicios.

Fíjate en la segunda. Capitalizar al 20 % es dividir entre 0,20, es decir, multiplicar por cinco. La propia ley fiscal usa, para lo suyo, un múltiplo del beneficio, y deja el patrimonio neto como mero suelo alternativo. Y es una presunción rebatible: se destruye probando que el precio es el que habrían pactado partes independientes, por ejemplo con un informe pericial, como recuerda el despacho Uría Menéndez al analizar la sentencia de la Audiencia Nacional de 18 de marzo de 2025. Es un mínimo fiscal, no una tasación.

El patrimonio neto mide lo que has metido y no has sacado. El valor mide lo que la empresa va a generar sin ti dentro. Casi nunca dan el mismo número.

Qué es el EBITDA y por qué se usa

EBITDA es el beneficio antes de intereses, impuestos y amortizaciones. Se construye subiendo desde la última línea de tu cuenta de resultados:

Resultado del ejercicio 96.000 €
+ Impuesto sobre Sociedades 32.000 €
+ Gastos financieros 28.000 €
+ Amortizaciones 84.000 €
= EBITDA 240.000 €

¿Por qué deshacer esas cuatro cosas? Porque dependen de decisiones que el comprador va a cambiar el día uno. Los intereses, de cuánta deuda tengas tú, no de lo buena que sea la empresa. El impuesto, de bases negativas y estructura societaria. La amortización, de si compraste la maquinaria o la tienes en renting. Quitando las cuatro queda lo que gana el negocio como negocio, y eso sí es comparable con otro taller.

Lo que el EBITDA no es: caja. No descuenta la inversión anual que hace falta para que la nave siga funcionando, ni el dinero que se queda atrapado en existencias y clientes cuando creces, ni el impuesto. Un EBITDA de 240.000 € en una empresa que necesita 150.000 € al año de maquinaria no se parece a otro igual que necesita 15.000 €. Eso se mira aparte.

Por qué se valora por múltiplos

Un múltiplo no es una fórmula mágica: es una rentabilidad exigida escrita al revés. Quien paga cinco veces el EBITDA quiere recuperar su dinero en el entorno de cinco años de generación operativa. Quien paga tres está diciendo que no se fía de que esos años existan. Toda la conversación de una valoración es esa: cuánto EBITDA hay y cuántos años de ese EBITDA adelanta alguien.

Hay datos publicados, y conviene leerlos con cuidado porque casi ninguno habla de empresas de tu tamaño.

  • El Argos Index® mid-market, que publican el fondo Argos y Epsilon Research, situó el múltiplo mediano en 8,6 veces el EBITDA en el primer trimestre de 2026 (publicado el 20 de mayo de 2026): 10,0 veces en compras de fondos de capital riesgo y 7,8 en compras de industriales. Pero solo recoge operaciones de entre 15 y 500 millones de euros de valor de las acciones en la zona euro. Ese 8,6 no es tu número.
  • El M&A Monitor europeo de Dealsuite de marzo de 2026, con respuestas de 848 asesores de fusiones y adquisiciones del mercado medio europeo (empresas de 1 a 200 millones de facturación), sitúa el múltiplo medio europeo en 5,3 veces en el segundo semestre de 2025. Y publica lo más útil: una empresa con 200.000 € de EBITDA normalizado se movía en torno a 3,9 veces y una de 10 millones de EBITDA, en torno a 7,2. Una diferencia de 3,3 puntos solo por tamaño.

Ese informe advierte que por debajo de 200.000 € de EBITDA no publica múltiplos, porque el dato se vuelve inestable y la prima de riesgo depende demasiado de la empresa concreta. Que es justo lo que hay que entender: no existe un múltiplo de tu sector que puedas aplicarte. Existe un rango, y dentro de él te colocan las cosas que miraremos al final.

De valor de empresa a precio de las acciones

Aquí se rompen la mitad de las negociaciones, porque son dos números distintos y todo el mundo usa la misma palabra para los dos. Multiplicar EBITDA por un múltiplo da el valor de empresa: lo que vale el negocio entero, lo financie quien lo financie. Lo que a ti te ingresan es el valor de las participaciones. Se pasa de uno a otro restando la deuda con coste y sumando la caja:

Precio de las participaciones = Valor de empresa − Deuda financiera neta

Deuda financiera neta es toda la financiación con coste —préstamos a largo y corto, póliza dispuesta, leasing, préstamos de socios— menos la tesorería.

Con números, una empresa construida para el ejemplo: distribución técnica, 2.400.000 € de facturación.

Concepto Importe
EBITDA normalizado (ahora lo vemos) 312.000 €
Múltiplo del ejemplo × 5,0
Valor de empresa 1.560.000 €
− Préstamos a largo plazo −380.000 €
− Póliza de crédito dispuesta −120.000 €
− Leasing pendiente −90.000 €
+ Tesorería +150.000 €
Deuda financiera neta −440.000 €
Precio de las participaciones 1.120.000 €

Contra un patrimonio neto contable de 720.000 €. Ni es el mismo número ni tiene por qué serlo: con mucha deuda y poco margen, la resta va en la otra dirección y deja un precio por debajo del patrimonio neto, o casi en cero.

Dos consecuencias prácticas. Cada euro de deuda que amortizas antes de vender es un euro más de precio, mientras el EBITDA no se resienta. Y la caja suma, pero solo la que sobre por encima del circulante normal: en casi toda operación se pacta un nivel normalizado de circulante —una media de clientes más existencias menos proveedores— y el precio se ajusta al cierre si entregas la empresa por debajo. Cobrar deprisa y estirar a proveedores antes de firmar no cuela: sale en ese ajuste.

Qué normaliza un comprador

El EBITDA de tus cuentas presentadas y el que usa un comprador casi nunca son el mismo. Lo que hace es normalizar: quitar lo que no vaya a seguir pasando con otro dueño.

  • Tu retribución contra la de mercado. Si te pagas 90.000 € y el puesto se cubre con 60.000 €, sobran 30.000 € de gasto: suman. Si te pagas 20.000 € porque prefieres dividendo, el ajuste resta.
  • Alquileres entre partes vinculadas. La nave es tuya y se la alquilas a tu sociedad por 42.000 € cuando el mercado son 30.000 €: 12.000 € al EBITDA.
  • Gastos personales dentro de la empresa. El coche, el viaje. Es el ajuste que más discusiones genera: estás pidiendo que te paguen cinco veces un gasto que has deducido durante años. Solo cuela documentado factura a factura.
  • Lo no recurrente, en los dos sentidos. La indemnización que no se repite, el pleito cerrado, la subvención que no vuelve, el pedido irrepetible.
  • Familia en nómina que no trabaja (suma) y familia que trabaja por debajo de mercado (resta, porque habrá que sustituirla).

En el ejemplo: 240.000 € + 30.000 + 12.000 + 12.000 + 18.000 = 312.000 € de EBITDA normalizado. A cinco veces, esos 72.000 € de ajustes valen 360.000 € de precio. Por eso se pelean línea a línea.

Por qué dos empresas con el mismo beneficio valen distinto

Dos talleres, misma facturación, mismo EBITDA normalizado. Solo cambia el riesgo de que ese EBITDA siga existiendo sin el dueño actual:

Taller A Taller B
EBITDA normalizado 312.000 € 312.000 €
Mayor cliente 12 % de las ventas 54 % de las ventas
¿Funciona sin el dueño una semana? Sí, hay jefe de taller No, él presupuesta y cierra todo
Contratos con clientes Marcos a tres años De palabra
Cuentas Auditadas voluntariamente Sin auditar, inventario sin cuadrar
Deuda financiera neta 440.000 € 760.000 €
Múltiplo del ejemplo 5,0 3,5
Valor de empresa 1.560.000 € 1.092.000 €
Precio de las participaciones 1.120.000 € 332.000 €

El mismo beneficio y menos de un tercio de precio. El castigo llega por dos caminos: el múltiplo baja y la deuda se resta después. Esa aritmética explica por qué dos empresarios que ganan lo mismo cobran cantidades que no se parecen.

Cómo sacar tu cifra, en cuatro pasos

  1. Construye tu EBITDA de los tres últimos ejercicios cerrados, subiendo desde el resultado. Tres años, no uno: nadie valora sobre tu mejor año.
  2. Haz tu lista de ajustes, cada uno con el documento que lo sostiene y la razón por la que no se repetirá. Si no lo puedes documentar, no existe.
  3. Calcula tu deuda financiera neta de hoy, incluidas la póliza dispuesta y el leasing, que son las que todo el mundo olvida, menos la tesorería.
  4. Trabaja con un rango, no con un número. Aplica un múltiplo prudente y otro optimista y mira los dos precios que salen. La distancia entre ambos es lo que está en juego.

Una valoración hecha así no es una tasación ni sirve para firmar nada: sirve para saber en qué orden de magnitud estás. En una operación real la cifra la fija un proceso con comprador, diligencia debida y contrato.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto vale mi empresa si tiene X de beneficio?

No hay respuesta directa, porque no se valora sobre el beneficio contable sino sobre el EBITDA normalizado, y porque el múltiplo depende del tamaño, del sector y del riesgo de que ese resultado siga existiendo sin ti. El orden de magnitud sí se puede acotar: según el M&A Monitor europeo de Dealsuite de marzo de 2026, elaborado con 848 asesores del mercado medio europeo, el múltiplo medio europeo estaba en 5,3 veces el EBITDA, con unas 3,9 veces para empresas de 200.000 euros de EBITDA y unas 7,2 para las de 10 millones. A ese valor de empresa hay que restarle después la deuda financiera neta para llegar a lo que cobras. Ese mismo informe no publica múltiplos por debajo de 200.000 euros de EBITDA porque el dato se vuelve inestable.

¿Por qué el valor de mi empresa no es su patrimonio neto?

Porque el patrimonio neto mide el pasado y a coste de adquisición: lo aportado, más los beneficios no repartidos, menos las pérdidas, con los activos valorados por lo que costaron menos su amortización. Un comprador paga por los beneficios futuros, y hay activos decisivos —cartera de clientes, marca, equipo formado, procesos— que no aparecen en el balance porque no se compraron. La confusión viene de que el artículo 37.1.b) de la Ley del IRPF usa el valor teórico del patrimonio neto como uno de los dos valores mínimos a efectos fiscales cuando se transmiten participaciones no cotizadas; pero eso es una presunción fiscal rebatible, no una valoración de mercado.

¿Qué es el EBITDA y en qué se diferencia del beneficio?

El EBITDA es el beneficio antes de intereses, impuestos y amortizaciones: se obtiene tomando el resultado del ejercicio y devolviéndole el Impuesto sobre Sociedades, los gastos financieros y las amortizaciones. Se usa para valorar porque esas partidas dependen de decisiones que el comprador va a cambiar —cuánta deuda tiene la empresa, qué estructura fiscal usa, si compró o alquiló la maquinaria— y quitándolas queda lo que genera el negocio como tal, que sí es comparable. No es lo mismo que la caja: no descuenta la inversión anual necesaria para mantener la actividad, ni el dinero que se queda atrapado en existencias y clientes al crecer, ni el impuesto, que se paga de verdad.

¿Qué es la deuda financiera neta y cómo afecta al precio?

Es toda la financiación con coste —préstamos a largo y corto plazo, póliza de crédito dispuesta, leasing, préstamos de socios— menos la tesorería disponible. Importa porque el múltiplo sobre EBITDA da el valor de empresa, no lo que cobras: el precio de las participaciones es el valor de empresa menos la deuda financiera neta. Si una empresa vale 1.560.000 euros y tiene 440.000 de deuda financiera neta, quien vende cobra 1.120.000. La consecuencia práctica es que amortizar deuda antes de vender se traslada euro a euro al precio, siempre que no se haga a costa del EBITDA.

¿Qué ajustes hace un comprador sobre mis cuentas antes de valorar?

Normaliza el EBITDA quitando lo que no vaya a seguir ocurriendo con otro dueño: ajusta tu retribución a la de mercado del puesto que ocupas, ajusta a mercado los alquileres de inmuebles tuyos que alquilas a tu propia sociedad, saca los gastos personales que pasan por la empresa, elimina lo no recurrente en los dos sentidos (una indemnización que no se repite, una subvención puntual, un pedido irrepetible) y corrige las nóminas de familiares que no trabajan o que cobran por debajo de mercado. Cada ajuste multiplica: con un múltiplo de cinco, 72.000 euros de ajustes son 360.000 euros de precio. Por eso solo se aceptan los documentados factura a factura.

De dónde sale esto

Está desarrollado, con el caso completo y su plantilla, en Facturas mucho y no ganas dinero.

Ver el libro