Un correo. El lunes. Y punto.
Una empresa real, sus números encima de la mesa, y una cosa que puedes hacer esa semana.
Cada lunes cojo algo que le está pasando de verdad a una empresa y lo desmonto con las cuentas hechas. Factura más que nunca y tiene nueve mil euros en el banco. Le han pedido un cinco por ciento de descuento y va a decir que sí. Lleva veinte años montada y no sabe cuánto vale.
Se lee en cinco minutos y siempre va igual: el caso, el número que hay que mirar y cómo se calcula, y una cosa concreta que hacer. Al final, la hoja de cálculo que hace esa cuenta.
Lo que no vas a recibir
- Ni una frase de motivación.
- Ni «las cinco claves» de nada.
- Ni noticias, ni opiniones sobre la economía, ni lo que ha dicho el Banco Central Europeo esta semana.
- Ni un correo cada tres días vendiéndote algo.
- Ni un solo lunes sin un número dentro.
Si una semana no tengo nada que merezca tus cinco minutos, no te escribo. Prefiero que eches de menos un correo a que te arrepientas de haberlo abierto.
Dentro
Te llega un correo para confirmar que esa dirección es tuya. Hasta que no lo confirmes, no te escribo. Tu correo no se lo doy a nadie ni lo uso para otra cosa.
Y si no te apetece dejar el correo
Me parece bien. Las 88 plantillas y todas las guías están aquí igual, sin apuntarse a nada y sin dejar ningún dato.