Tus números Actualizada el 2026-09-21Por Jairo González Palacios
Tu asesoría te manda el cierre del año y pone 92.400 € de beneficio. Tú miras la cuenta del banco y hay menos dinero que hace doce meses.
Nadie te ha engañado. Las dos cosas son verdad a la vez porque el beneficio y el dinero se cuentan con dos reglas distintas: el beneficio, con la regla del devengo; el dinero, con la del banco. Hasta que no sepas dónde se separan esas dos reglas, vas a dirigir tu empresa con la sensación de que alguien te está robando.
La regla que lo explica todo
El Plan General de Contabilidad lo dice en su marco conceptual, en el principio de devengo: «los efectos de las transacciones o hechos económicos se registrarán cuando ocurran, imputándose al ejercicio al que las cuentas anuales se refieran, los gastos y los ingresos que afecten al mismo». Y añade lo importante: con independencia de la fecha de su pago o de su cobro.
Traducido: una venta es tuya el día que la entregas y la facturas, aunque el cliente pague a noventa días o no pague nunca. Un gasto es del ejercicio en el que se consume, aunque lo hayas pagado el año pasado o lo pagues el que viene. La cuenta de resultados no está pensada para decirte cuánto dinero tienes, sino si la actividad de un periodo, tomada entera, deja algo. Son preguntas distintas y no se contestan con el mismo papel.
Las seis cosas que se llevan tu beneficio
Hay exactamente seis sitios por los que el beneficio se convierte en otra cosa antes de llegar al banco. No hay un séptimo.
1. Las existencias. Lo que compras y todavía no has vendido está en el almacén, no en la cuenta de resultados. Has pagado la mercancía y el gasto no aparece aún: aparecerá el día que la vendas. Para tu banco es un activo. Para tu caja es dinero inmovilizado en palés.
2. Los clientes. La venta ya es beneficio; el cobro no ha llegado. Y esto empeora solo cuando creces: más ventas significa más facturas pendientes de cobro a la vez, aunque cada venta sea rentable.
3. Los proveedores. Aquí el efecto va al revés y a tu favor: el gasto ya está contado pero todavía no lo has pagado. Es la única de las seis que suma. Y tiene techo legal: la ley española de morosidad fija un plazo de pago de treinta días naturales cuando no hay pacto y permite ampliarlo por acuerdo hasta un máximo de sesenta días naturales, que no se pueden superar.
4. Las inversiones y la amortización. Cuando compras una máquina de 120.000 € pagas 120.000 € de golpe, pero en la cuenta de resultados ese año solo entra una parte. La tabla del artículo 12 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades marca los coeficientes: maquinaria, un 12 % anual como máximo o dieciocho años de periodo máximo; equipos para procesos de información, un 25 % y ocho años; edificios comerciales y administrativos, un 2 % y cien años. Los elementos nuevos de menos de 300 € por unidad se amortizan libremente, con un límite de 25.000 € al año. La amortización es un gasto sin salida de dinero: el dinero salió antes, o está saliendo por otro sitio en forma de cuota de préstamo.
5. El IVA. No está en tu cuenta de resultados. Ni el que cobras ni el que pagas: no es ingreso ni gasto tuyo, lo recaudas y lo entregas. Pero pasa por tu banco, y ahí es donde muerde. El tipo general es el 21 %, con tipos reducidos del 10 % y el 4 %, y el modelo 303 trimestral se presenta del 1 al 20 del mes siguiente al trimestre —y hasta el 30 de enero el del cuarto—. El problema: liquidas el IVA de las facturas emitidas, las hayas cobrado o no. Si en diciembre facturaste 200.000 € a noventa días, en enero ingresas 42.000 € de un dinero que no tienes.
6. El impuesto y lo que sacas de la empresa. El Impuesto sobre Sociedades se paga después del cierre, y por el camino hay pagos fraccionados: el modelo 202, en los primeros veinte días naturales de abril, octubre y diciembre. Y luego está lo que se reparte, que sale de la caja y no del resultado.
La cuenta de resultados te dice si el negocio funciona. El banco te dice si sigues vivo el mes que viene. Ninguna de las dos sustituye a la otra, y la que te mata es la segunda.
El puente, con números
Pongamos una empresa construida para el ejemplo: distribuidora, factura 2.400.000 €, cierra el año con 120.000 € de beneficio antes de impuestos. Tributa al 23 %, el tipo que la Ley 7/2024 deja en 2026 para las entidades de reducida dimensión, las de cifra de negocios por debajo de diez millones. Impuesto: 27.600 €. Beneficio neto: 92.400 €.
En el banco había 140.000 € en enero. En diciembre hay 38.400 €. Este es el puente entre las dos cifras, hecho con la cuenta de resultados y con la diferencia entre los balances de cierre y de apertura:
| Concepto | Importe | De dónde sale |
|---|---|---|
| Beneficio neto del ejercicio | +92.400 € | Cuenta de resultados |
| Amortización del ejercicio | +85.000 € | Gasto que no salió del banco |
| Generado antes del circulante | 177.400 € | |
| Aumento de existencias | −78.000 € | Más almacén que el año pasado |
| Aumento de clientes | −145.000 € | Más facturas sin cobrar |
| Aumento de proveedores | +40.000 € | Más deuda comercial |
| Caja de la actividad | −5.600 € | |
| Compra de maquinaria | −120.000 € | Salió entero del banco |
| Préstamo nuevo dispuesto | +150.000 € | Entró entero |
| Devolución de principal de préstamos | −96.000 € | No es gasto: es devolver |
| Retirada de los socios | −30.000 € | Sale de caja, no del resultado |
| Variación de la caja del año | −101.600 € | 140.000 → 38.400 € |
Léelo dos veces. Esa empresa ganó 92.400 € y perdió 101.600 € de caja. La diferencia, casi 194.000 €, no se ha evaporado: está en el almacén, en las facturas sin cobrar, en la máquina nueva y en el banco al que le devuelves principal.
Fíjate en dos líneas en concreto. La devolución de principal no aparece en la cuenta de resultados: solo aparecen los intereses. Esa empresa paga 9.300 € al mes de cuotas, de los que 1.300 € son intereses y 8.000 € devolución. En el resultado se ven 15.600 € al año; por el banco salen 111.600 €. Los 96.000 € de diferencia son invisibles en el papel que miras cada mes.
El aumento de clientes y existencias es el precio de crecer. Si esa empresa hubiera facturado lo mismo que el año anterior, esas dos líneas serían cero y la caja de la actividad habría sido de 177.400 € en vez de −5.600 €, con casi el mismo beneficio. Por eso una empresa puede quebrar creciendo y con margen.
El IVA merece su propio apartado
Tú no ganas ni pierdes con el IVA: lo recaudas, pagas el que te repercuten y entregas la diferencia. Pero lo que entregas se calcula sobre facturas emitidas, no sobre dinero cobrado. En una empresa que cobra a noventa días y paga a treinta, eso significa financiar a Hacienda el IVA de un trimestre entero de ventas.
Existe una salida: el régimen especial del criterio de caja. Según la Agencia Tributaria pueden acogerse los sujetos pasivos cuyo volumen de operaciones en el año anterior no haya superado los 2.000.000 de euros, y quedan excluidos quienes cobren en efectivo de un mismo cliente más de 100.000 euros al año. Con él declaras el IVA cuando cobras.
No es gratis: también retrasa la deducción del IVA de tus proveedores hasta que les pagues, y todo lo pendiente se devenga como tarde el 31 de diciembre del año siguiente, se haya cobrado o no. Se opta en la declaración censal al empezar la actividad o durante el mes de diciembre anterior. Si conviene o no depende de a cuántos días cobras, a cuántos pagas y de cuánto IVA soportado tienes: es una cuenta con tus números, no una recomendación general.
Cómo se construye tu puente, en cinco pasos
Se hace con tres papeles: la cuenta de resultados del periodo, el balance del cierre y el balance del inicio. Media hora una vez al mes.
- Arranca por el beneficio neto del periodo, el de abajo del todo.
- Súmale la amortización, y también las provisiones y los deterioros si los hay. Son los gastos grandes que no salieron del banco.
- Resta la variación del circulante. Existencias de cierre menos existencias de apertura, con signo negativo si han subido. Lo mismo con clientes. Lo mismo con proveedores, pero con el signo al revés. Aquí está normalmente la sorpresa.
- Resta las inversiones del periodo por su importe pagado, entero, y suma o resta el movimiento de préstamos: lo dispuesto suma, el principal devuelto resta.
- Resta lo que ha salido hacia los socios y cuadra contra el extracto. Si no cuadra al euro, falta un movimiento, y el que falta es siempre el interesante.
Hecho tres meses seguidos, verás que la línea que más se mueve es siempre la misma en cada empresa. En unas son las existencias. En otras, los clientes. En otras, el principal de la deuda. Esa línea es tu problema de caja, y no se arregla vendiendo más.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi empresa tiene beneficio y no tiene dinero en el banco?
Porque el beneficio se calcula con el principio de devengo —las ventas cuentan cuando se facturan y los gastos cuando se consumen, con independencia de cuándo se cobran o se pagan— y el saldo del banco solo recoge dinero que ha entrado o salido de verdad. Entre una cifra y otra hay seis puentes: el aumento de existencias, el de las facturas pendientes de cobro, el aplazamiento que te dan tus proveedores, las inversiones que pagas enteras pero amortizas en años, el IVA que liquidas sobre lo facturado y no sobre lo cobrado, y el impuesto junto con lo que retiran los socios. La devolución del principal de los préstamos tampoco aparece en el resultado y sí sale del banco cada mes.
¿La amortización es dinero que sale de la empresa?
No. La amortización es el reparto contable del coste de una inversión a lo largo de los años en que se usa. El dinero salió el día que pagaste la máquina, o está saliendo en forma de cuota del préstamo con el que la financiaste. Por eso, al construir el puente entre el beneficio y la caja, la amortización se suma otra vez al beneficio: es un gasto que no vació ninguna cuenta ese año. Los coeficientes máximos están en la tabla del artículo 12 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades —un 12 % anual para maquinaria o un 25 % para equipos informáticos, por ejemplo—.
¿Tengo que pagar el IVA de una factura que no he cobrado?
En el régimen general, sí: el IVA se liquida sobre las facturas emitidas en el periodo, las hayas cobrado o no. El modelo 303 trimestral se presenta del 1 al 20 del mes siguiente al trimestre y hasta el 30 de enero en el caso del cuarto. Existe el régimen especial del criterio de caja, al que pueden acogerse según la Agencia Tributaria los sujetos pasivos con un volumen de operaciones del año anterior no superior a 2.000.000 de euros, y que permite declarar el IVA en el momento del cobro. A cambio retrasa también la deducción del IVA soportado hasta que pagues a tus proveedores, y todo lo pendiente se devenga como máximo el 31 de diciembre del año siguiente. Se opta en la declaración censal durante el mes de diciembre anterior.
¿Cuánto paga de Impuesto sobre Sociedades una pyme en 2026?
Con la reducción progresiva que introdujo la Ley 7/2024, en los periodos impositivos iniciados en 2026 las microempresas —las de cifra de negocios inferior a un millón de euros— tributan con una escala del 19 % sobre los primeros 50.000 euros de base imponible y del 21 % sobre el resto; las entidades de reducida dimensión, por debajo de diez millones, al 23 %; y el tipo general sigue en el 25 %. La escala baja año a año hasta 2029. Además hay pagos a cuenta: el modelo 202 se presenta en los primeros veinte días naturales de abril, octubre y diciembre, y la declaración anual, dentro de los veinticinco días naturales siguientes a los seis meses posteriores al cierre.
¿Por qué crecer hace que tenga menos dinero?
Porque cada euro más de venta trae detrás más almacén que reponer, más facturas pendientes de cobro y más nóminas y materiales pagados antes de cobrar. Si vendes un 30 % más y cobras a los mismos días, tus clientes pendientes de cobro crecen aproximadamente un 30 %: ese dinero está ganado y contado como beneficio, pero está en la calle. El aplazamiento de tus proveedores compensa una parte, nunca toda, y está limitado por la ley de morosidad a un máximo de sesenta días naturales cuando se pacta. Por eso una empresa con margen puede quedarse sin caja en su mejor año.
De dónde sale esto
Está desarrollado, con el caso completo y su plantilla, en Facturas mucho y no ganas dinero.
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